sábado

“Pero al fin y al cabo, todos somos humanos, ¿no?” Camila (Franco-mexicana)

“Pero al fin y al cabo, todos somos humanos, ¿no?”
Camila (Franco-mexicana)

Me llamo Camila y soy Franco-Mexicana, nací en Mexico. Viví 8 años ahí, luego me mudé a España donde viví 10 años y actualmente llevo dos años viviendo en Francia. Vaya donde vaya, ahí siempre hay un mexicano con los brazos abiertos. En España no recuerdo de dónde salieron ni dónde los conocimos pero ahí estaban los amigos mexicanos de mis padres, siempre buscando una razón para festejar algo y hacer tamales. La verdad es que en España siempre me hicieron « bullying » en la escuela imitando a los mexicanos, yo lo negaba todo y les decía que solo eran clichés. Decía eso porque viví en Mexico durante mis primeros 8 años, de los que no me acuerdo casi y en los cuales jamás dije « wey », « no mames », « a huevo »…etc. porque eran palabras prohibidas en mi casa (ya que era muy pequeña para decirlas). El caso es que fui conociendo a los mexicanos gracias a los amigos con los que me quedé en contacto y gracias a los amigos de mis padres. Ahí me di cuenta que todo lo que me decían los españoles no eran clichés: los mexicanos dicen « wey » cada dos palabras, toman tequila y cantan rancheras.

Luego me mudé a Francia para mis estudios universitarios, todos los años mi universidad acoge a los Erasmus que vienen de todo el mundo y como yo hablo francés, inglés y español, suelo ir a ofrecerles mi ayuda para que no se sientan perdidos. Todos los años, conozco a muchos mexicanos y me he dado cuenta que en todas las primeras veces que hablamos hay dos etapas en la conversación: Los mexicanos tenemos un extraño don para reconocernos pero por si acaso preguntamos: « ¿De dónde eres? » « De Mexico, ¿tú? » « ¡A huevo! ¡Yo también soy de México! ». Es oficial, en este momento de la conversación ya somos por arte de magia los mejores amigos del mundo. Segunda etapa de la conversación: « ¿De qué parte eres? », todo depende de tu respuesta para que el otro sepa cómo tratarte. Por lo que yo respondí « De la ciudad de Mexico, ¿tú? », en lo que él me dijo « ¡Ah! ¡Eres chilanga! ». No viví el suficiente tiempo en Mexico para aprender todo el argot mexicano, así que mi cara de « ¿Cómo me acabas de llamar? » los confunde bastante y en ese momento les tengo que explicar que solo viví en Mexico mis primeros 8 años. Al dejarlo todo claro, dejo de ser mexicana para ellos porque me hablan con « palabras que yo pueda entender », pero eso sí, por ser una mexicana de mentiritas me tienen mucho cariño.

Estoy muy acostumbrada a que no me reconozcan por una sola nacionalidad: para los españoles soy mexicana, para los mexicanos soy española y para los franceses vengo de algún país en el que se habla español. Así que como ciudadana del mundo les digo que me encanta poder haber conocido tantas culturas y tener una parte de cada país en mí. Por haber viajado tanto y conocer tantas culturas, hoy soy lo que soy. Y no pienso dejar de viajar y vivir en otros países, aprender a vivir como ellos y adaptarme una y otra vez. En mi opinión es lo que nos va a tocar hacer a todos en el futuro, las fronteras se abren cada vez más y las culturas se están uniendo. Solo falta más gente de mente abierta que deje de pensar que por tener el color de piel diferente o costumbres diferentes no podemos juntarnos, al fin y al cabo todos somos humanos, ¿no?




No hay comentarios.:

Publicar un comentario