“Me
quedo con la cara del México tradicional, alegre, unido”
Sonia
Lang (20 años, española)
No es un secreto el hecho de que
México no tenga una buena imagen internacionalmente hablando, sin embargo,
después de vivir varios años aquí uno se da cuenta de que, tristemente, la
realidad es (muy) distinta a la que predomina en los medios de comunicación y,
consecuentemente, a la idea que tienen la mayoría de foráneos. Sí, sin duda
existe una cara no muy agradable en México, la que se basa en la corrupción,
las políticas elitistas, la inseguridad que existe en muchas zonas del país y
la abrumante diferencia entre clases socioeconómicas. También representan algunos
aspectos con los que tengo que lidiar diariamente y a los que nunca me podré
acostumbrar. Aun así, definitivamente creo que hay un sentido de unión entre la
gente. Describiría al mexicano, en general, como una persona alegre y muy
satisfecha con la cultura y tradiciones de su país, incluso patriótica (también
muy fiestera). Por ejemplo, esto se respira en las innumerables festividades
que dan lugar en los distintos municipios mexicanos anualmente, las cuales no
conocen desigualdad ni diferencias de estrato social en su ambiente -o al menos
en Cholula y alrededores-, es un momento en el que se reúnen los ciudadanos,
disfrutan y celebran su nacionalidad sentados sobre la misma banca mientras llevan
a su boca la orden de tacos, gorditas o tlayudas chorreantes de salsa picante,
por supuesto. Son fechas en las que se olvida un poco la cruda realidad que
está afrontando el país y se cuece, en las calles, un panorama agradable de
convivencia y de satisfacción. Resalto esto porque me parece algo muy
característico e interesante en relación a la actualidad de México y su
sociedad. Ver y experimentar este tipo de situaciones representa, para mí, la
ruptura de muchos estereotipos que existen alrededor de este país en la Unión
Europea, pues la mayoría de gente que no ha venido a conocer el país, asocia a México
con “violencia”, “drogas” y “carteles”, cuando la realidad que se vive es
totalmente distinta, como previamente he dicho. Pienso que describir un país va
algo más allá de nombrar su patrimonio cultural, el cual todos sabemos que es
inmenso aquí, tanto por sus tradiciones como por su legado prehispánico, su gastronomía
o su arte. Un país es su gente, lo que éstos hacen por él y cómo conviven. Me
quedo con la cara del México tradicional, alegre, unido, pero diverso en cuanto
a su pueblo; el que siempre trataré de explicar a aquellos que desconozcan y a
los que me adviertan sobre “violencia” o “drogas”.
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